La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Esquivias vende este libro donado por el autor para la causa Saharaui

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martes, 11 de agosto de 2009

Soñando libertad

Tomando el té en la jaima de Marian Hassán
Uno de los últimos viajes que hice a los campamentos de los saharauis en Tindoof, me deparó el placer de compartir el ritual del té saharaui en la tienda Marian Hassán en compañía de su marido y un amigo que me servía de guía. Como siempre, estuvimos charlando de las cosas del Sáhara, de las esperanzas del pueblo saharaui, de ese referéndum que nunca llegaba. Es triste que hayan pasado ocho ó nueve años y sigamos con las mismas o peores perpecstivas. Luego me he encontrado con ella dos o tres veces en España en las concentraciones de las familias en verano con los niños saharauis. Sigo manteniendo mí amistad con ella, pero no puedo ir a verla cuando actúa por que la verdad es que no lo hace dentro de la zona donde vivo y una vez que lo ha hecho en Madrid -no hace mucho- me enteré al día siguiente. Para ella cuya voz canta las viejas canciones saharauis como poc@s, hoy quiero dedicar mí poema.
Soñando libertad
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Soñando libertad
la vieja jaima se desgarra al viento.
Soñando libertad
desgrana su ilusión un pueblo entero
Soñando libertad
los niños se hacen viejos
y el fracaso es dolor
que recorre el desierto.
En las caras amables
se vislumbran recelos...
se ven gestos amargos...
y el sufrir en silencio
pone largas las caras.
Y hay suspiros de viento
que se escapan volando...
-son suspiros de sueños
que se escapan del alma
de libertad hambrientos-.
Soñando libertad
hay cada vez más muertos
que no mata la guerra...
¡los va matando el tiempo!
Soñando libertad...
¡la libertad es sueño!
Soñando libertad...
libertad... ¡dulce sueño del desierto!
De mí libro Sáhara ¡por un sueño de libertad!

jueves, 6 de agosto de 2009

La estrella brillante


Me lo acaba de pasar Poemario por un Sáhara libre y como me parece que va muy bien con mí anterior entrada "Cuando pienso" y antes la de "Arena" y cualquiera de ellas (porque al final todas tratan sobre esta llaga que sufren en sus carnes todos los saharauis). Por eso me he tomado la licencia de copiarlo para dar la oportunidad a más gente de poder leerlo.
La estrella brillante
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Ahmed regresó con pasos lentos a la jaima. No encontró a sus amigos de juego. Su abuelo Mulay estaba recostado en las dunas sobre una manta mirando fíjamente al cielo de aquella noche estrellada, hermosa y cálida de la Hammada. Safía, la mamá del niño estaba preparando el té.
-¿Que miras abuelo?- dijo Ahmed.
-¿Ves aquella estrella luminosa?- dijo Mulay indicando con su dedo al oeste- si pudiéramos estar ahí, podría contarte muchas cosas de las que tanto me preguntas.
-¿que puedo ver desde ahí?- preguntó el niño con mucha curiosidad.
-Desde ahí- le dijo su abuelo- verías las hermosas costas saharauis del Océano Atlántico donde reposan centenares de barcos. A pocos kilómetros de allí, está El A-aiún, capital de nuestro querido país, ocupado, con sus bellas calles ahora inundadas de gente extraña, con chilabas y turbantes blancos. Luego está Saguia el Hamra, uno de los ríos más grandes del Sáhara Occidental. También verías la carretera asfaltada que se extiende como una larga serpiente negra y desemboca en Smara, la capital cultural de nuestra nación, con sus mezquitas, escuelas coránicas y hombres sabios. Más acá, hacia el oeste, verías el muro defensivo marroquí donde están atrincherados miles de soldados agresores fuertemente armados, contando los días que les faltan para coger sus permisos y visitar a los suyos en Marruecos. No me gusta detener la vista en aquel horrible proyecto de muerte que divide las familias, los animales y la tierra del Sáhara.
El abuelo agitó su cabeza y agregó: -Luego verías los territorios liberados de Bir-lehlu y Tifariti, donde ondea la bandera de nuestro país. Ahí nuestros paisanos respiran el aire de la libertad. Por último está la frontera del Sáhara con Marruecos, testimonio de grandes angustias y atrocidades que sufrieron los saharauis durante su éxodo colectivo hacia los campamentos de refugiados de Tindoof, donde tú y yo estamos ahora charlando, esperando el feliz día del retorno a nuestra adorada tierra. Abderrahmán Boudda.
Enternecedor testimonio de lo que ocurre en los Campamentos de Refugiados Saharauis en Argelia. Enternecedor y al mismo tiempo estremecedor.
Yo espero que esto termine y que sea pronto. Ya está bién después de treinta y cuatro años y que no se haya adelantado nada.

jueves, 23 de julio de 2009

Cuando pienso...

Como casi todos los poemas que he escrito sobre el pueblo saharaui, este también es una queja salida de lo mas hondo al pensar en las calamidades de este pueblo. Solo puedo con mí voz elevar mi queja. Solo puedo dejar constancia del padecimiento de los saharauis. Si estas pobres líneas sirven alguna vez para que alguna persona pueda sentir dentro de si lo que yo siento y he sentido, me doy por satisfecho.

Cuando pienso...
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Cuando pienso en las desdichas
de un pueblo que está viviendo
la mas atroz desventura
exiliado en el desierto,
se me encoge el corazón...
se me nubla el pensamiento...
y me duelen las entrañas
con un dolor de destierro.
Cuando pienso que se mueren
con el recuerdo postrero
de la tierra a la que amaron,
la que alumbraba sus sueños...
cuando pienso que se mueren
lejos de su tierra... lejos...
y al mismo tiempo... ¡tan cerca!...
¡Dios! ¡que suplicio mas negro!
A dos pasos pueden verla
y llorarla en su silencio...
al otro lado del muro
que divide en dos sueños.
Al alcance de la mano...
y al mismo tiempo... ¡tan lejos!
Duele el alma de pensar
que el aire que el desierto
les caricia la cara,
viene de allí... de los huertos...
de las playas... de las casas
que dejaron en sus pueblos
llenándoles los pulmones
con la esencia de los muertos
que reposan en su tierra...
las tierra de sus ensueños.
Cuando pienso que se mueren
sin poder volver a verlo...
me sube de las entrañas
como quemándome el pecho
un dolor de arena y polvo...
un dolor que en el destierro
es dolor de nuevas tumbas
que se abren en el desierto.
Es otro mas de los poemas de mí libro: Sáhara ¡por un sueño de libertad!


martes, 14 de julio de 2009

El saco de tierra

Esta es una historia mas vieja que yo, porque ya era una vieja historia cuando yo iba a la escuela, pero encontré ayer este viejísimo libro que se titula Lecturas (Libro segundo) y no he podido resistir la tentación de pasarlo a mí blog. Luego os diré porqué.
La historia se llama El saco de tierra y dice así...........................
"Un hombre rico y poderoso, queriendo ensanchar su jardín arrebató a una pobre viuda, su vecina, el trocito de tierra que constituía todo su patrimonio.
Al día siguiente, al visitar el campo de que tan injustamente se había apoderado, se le acercó la desgraciada mujer llevando en la mano un saco de trigo vacío y, bañados sus ojos en lágrimas, le dijo: "Señor, os ruego que me dejeis tomar de mí propiedad únicamente la tierra que pueda caber en este saco".
Sonrióse el rico y le dijo: "No puedo rehusarte esta petición por muy extraña que me parezca".
La viuda se puso en el acto a llenar de tierra el saco que llevaba. Cuando estuvo lleno, dijo al señor: "Aún tengo que pediros otra gracia. ¿Quereis hacerme el favor de ayudarme a poner sobre mis hombros este saco?".
El rico, que malditas las ganas que tenía de tomarse aquel trabajo, negose muy malhumorado a ayudar a la pobre viuda. Esta, no obstante, no cesó de suplicarle, hasta que el señor cedió a sus instancias. Mas como no estaba acostumbrado al trabajo y a la fatiga, intentó en vano levantar el saco.
-< ¡Imposible!-dijo- ¡Es muy pesado! >.
Entonces la viuda exclamó con entonación solemne: "Señor, si un saco de tierra es demasiado pesado para vuestras fuerzas, ¿como habeis podido pensar en cargar para la eternidad vuestra conciencia con el campo entero; un campo que millares de sacos no podrán contener jamás?".
Aterrado por estas palabras, el usurpador apresurose a devolver el campo a la pobre viuda."
Antes decía que no había podido resistir la tentación de escribirlo y ahora os diré porqué: Según el libro de los hadices El Jardín de los Justos, en el hadiz nº 208 Ayesha, la mujer del profeta dice que el Santo Profeta dijo: "Aquel que adquiera un palmo de tierra ilícitamente, llevará siete tierras al cuello durante toda la eternidad". (Bujari y Muslim).
Y en el 210, Mu'az cuenta que el Santo Profeta le nombró gobernador y entre otras cosas le dijo: "...Di a tus subditos que Al-lah les obliga a dar limosnas, que serán recogidas entre los acomodados y retornadas a los pobres. Cuando lo hayan aceptado, no caigas en la tentación de tomar sus mejores propiedades con este propósito. Guárdate de la queja de una víctima de la injusticia, pues entre esta y Al-lah no hay ningún tipo de barrera". (Bujari y Muslim).
A mis amigos de Smara
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No quiero que lloréis porque me he ido.
No quiero vuestros ojos empañados
por un adiós de corazón sentido;
quiero veros reír alborozados.
Porque me voy, pero me voy contento
de haberos conocido; de saber
que este cariño... esta amistad que siento,
no es algo pasajero, es un querer
que brota desde el fondo. Tan sincero,
que araña al corazón la despedida;
por eso... no lloréis. Mas bien prefiero
pensar en otra pronta bienvenida.
De mí libro Sáhara ¡por un sueño de libertad! y escrita al regresar de los Campamentos Saharauis en Marzo de 1998.

domingo, 5 de julio de 2009

Arena

Aziza Brahín y su abuela

A mí amiga Aziza Brahín una buena amiga "saharauia" y a todas esas "aleyat saharauiyat" que sueñan con su tierra amada.
Arena
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La mirada perdida
y la mente que vuela
recorriendo distancias.
El Siroco que quema...
y en su bello semblante,
la nostalgia serena
de una tierra lejana
que jamás conociera.
Asomada en silencio
a través de su puerta,
solo encuentra desierto...
solo encuentra la arena.
Una arena que vive,
que se mueve y que repta
sin parar un momento
con el aire que llega.
En silencio se mete
en la jaima la arena
y en silencio, despacio,
en la alfombra se pega.
Mientras sopla el Siroco
ella sueña despierta
y su mente divaga...
y dormita la abuela...
y la nena riendo
corretea contenta.
Ella es parte de todo
como el sol que la quema;
la semilla que vive
mientras dure la guerra
al amparo del aire...
protegida en la arena.
Pero sueña que un día...
-se lo dijo la abuela-
pisará otros lugares
sin desierto ni arena
y verá bellas flores
y aspirará risueña
el aroma que flota
y que impregna la tierra
de naranjos en flor,
de jazmín y azucenas
de rosas perfumadas
con hojas como seda.
Y quizás un buen día
cuando acabe la guerra...
¡esa guerra maldita
que la echó de su tierra!
ella vea las olas
que se mueven inquietas...
-un desierto de agua
que se mueve y que repta-
dibujando en la playa
con pinceles de arena,
las mismas filigranas
que ya el viento escribiera
en el viejo desierto...
incesante quimera
que se borra y renace
sobre la inquieta arena.
Mientras llega ese día,
a través de la puerta
se deslizan los sueños
y se alarga la espera...
y entre esperas y sueños,
a su mente le llega
el murmullo de fuentes...
¡risa de agua que juega!
y el Siroco en sus labios
con dulzura la besa...
y la deja recuerdos
y la trae cadencias
de aquellas melodías
que la enseñó su abuela...
y se ríe soñando...
-porque sueña despierta-
que mañana sus ojos
mirarán esa tierra
que mañana...¡seguro!
a través de otra puerta,
mirará el horizonte
y verá las estrellas
sobre las copas verdes
de lozanas palmeras.
Y no habrá en las alfombras
donde duerme la abuela
esa pátina ocre...
¡el color de la arena!
Inch Al-lah. Que llegue pronto ese día. Se lo deseo a todos mis amigos saharauyín con todo mí corazón.