La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Esquivias vende este libro donado por el autor para la causa Saharaui

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lunes, 17 de agosto de 2009

Premio a la Solidaridad

¡¡¡No a la discriminación!!!

Este premio a la solidaridad me lo ha entregado Lydia Raquel Pistagnesi y yo lo comparto con:
Sara Cobos
Manel marina y asociados
Victoria
Helena Pahino
Teresa
y por supuesto todos aquellos o aquellas que pasen por mis blog y se sientan solidarios, pueden llevárselo también.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Cinco respuestas para un desafío

Bueno, este desafío me lo ha pasado Victoria, del blog Nos necesitan no los abandonemos. Extraña similitud. Me refiero a la que existe entre mis amigos saharauis y los animales. Tanto unos como otros, nos necesitan, dependen de nosotros, no podemos abandonarlos, cada persona tiene la obligación de velar por aquellos que lo necesitan y aunque no quiero comparar, están necesitados lo mismo mis amigos saharauis que los animales. Y en lo que mas pueden parecerse tal vez sea en que los males de unos y otros tienen la misma procedencia: El ser humano.
El desafío consiste en escribir cinco reflexiones y luego pasarselo a otr@s cinco amig@s para que a su vez lo vayan pasando a otr@s.
Nadie que obra contra su voluntad obra bien, aun siendo bueno lo que hace.
El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.
No permitas que tu lengua se adelante a tu pensamiento.
Todas las personas que no tienen nada que decir hablan a gritos.
Cualquier cosa que digas, dila con voz suave, sin acritud. Todo puede tolerarse cuando se manifiesta con dulzura.
Estas son mís reflexiones y le paso el desafío a:
Sara Cobos
Migdalia
Julia Cobos
Sara Veiga
Mary Tonda

martes, 11 de agosto de 2009

Soñando libertad

Tomando el té en la jaima de Marian Hassán
Uno de los últimos viajes que hice a los campamentos de los saharauis en Tindoof, me deparó el placer de compartir el ritual del té saharaui en la tienda Marian Hassán en compañía de su marido y un amigo que me servía de guía. Como siempre, estuvimos charlando de las cosas del Sáhara, de las esperanzas del pueblo saharaui, de ese referéndum que nunca llegaba. Es triste que hayan pasado ocho ó nueve años y sigamos con las mismas o peores perpecstivas. Luego me he encontrado con ella dos o tres veces en España en las concentraciones de las familias en verano con los niños saharauis. Sigo manteniendo mí amistad con ella, pero no puedo ir a verla cuando actúa por que la verdad es que no lo hace dentro de la zona donde vivo y una vez que lo ha hecho en Madrid -no hace mucho- me enteré al día siguiente. Para ella cuya voz canta las viejas canciones saharauis como poc@s, hoy quiero dedicar mí poema.
Soñando libertad
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Soñando libertad
la vieja jaima se desgarra al viento.
Soñando libertad
desgrana su ilusión un pueblo entero
Soñando libertad
los niños se hacen viejos
y el fracaso es dolor
que recorre el desierto.
En las caras amables
se vislumbran recelos...
se ven gestos amargos...
y el sufrir en silencio
pone largas las caras.
Y hay suspiros de viento
que se escapan volando...
-son suspiros de sueños
que se escapan del alma
de libertad hambrientos-.
Soñando libertad
hay cada vez más muertos
que no mata la guerra...
¡los va matando el tiempo!
Soñando libertad...
¡la libertad es sueño!
Soñando libertad...
libertad... ¡dulce sueño del desierto!
De mí libro Sáhara ¡por un sueño de libertad!

jueves, 6 de agosto de 2009

La estrella brillante


Me lo acaba de pasar Poemario por un Sáhara libre y como me parece que va muy bien con mí anterior entrada "Cuando pienso" y antes la de "Arena" y cualquiera de ellas (porque al final todas tratan sobre esta llaga que sufren en sus carnes todos los saharauis). Por eso me he tomado la licencia de copiarlo para dar la oportunidad a más gente de poder leerlo.
La estrella brillante
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Ahmed regresó con pasos lentos a la jaima. No encontró a sus amigos de juego. Su abuelo Mulay estaba recostado en las dunas sobre una manta mirando fíjamente al cielo de aquella noche estrellada, hermosa y cálida de la Hammada. Safía, la mamá del niño estaba preparando el té.
-¿Que miras abuelo?- dijo Ahmed.
-¿Ves aquella estrella luminosa?- dijo Mulay indicando con su dedo al oeste- si pudiéramos estar ahí, podría contarte muchas cosas de las que tanto me preguntas.
-¿que puedo ver desde ahí?- preguntó el niño con mucha curiosidad.
-Desde ahí- le dijo su abuelo- verías las hermosas costas saharauis del Océano Atlántico donde reposan centenares de barcos. A pocos kilómetros de allí, está El A-aiún, capital de nuestro querido país, ocupado, con sus bellas calles ahora inundadas de gente extraña, con chilabas y turbantes blancos. Luego está Saguia el Hamra, uno de los ríos más grandes del Sáhara Occidental. También verías la carretera asfaltada que se extiende como una larga serpiente negra y desemboca en Smara, la capital cultural de nuestra nación, con sus mezquitas, escuelas coránicas y hombres sabios. Más acá, hacia el oeste, verías el muro defensivo marroquí donde están atrincherados miles de soldados agresores fuertemente armados, contando los días que les faltan para coger sus permisos y visitar a los suyos en Marruecos. No me gusta detener la vista en aquel horrible proyecto de muerte que divide las familias, los animales y la tierra del Sáhara.
El abuelo agitó su cabeza y agregó: -Luego verías los territorios liberados de Bir-lehlu y Tifariti, donde ondea la bandera de nuestro país. Ahí nuestros paisanos respiran el aire de la libertad. Por último está la frontera del Sáhara con Marruecos, testimonio de grandes angustias y atrocidades que sufrieron los saharauis durante su éxodo colectivo hacia los campamentos de refugiados de Tindoof, donde tú y yo estamos ahora charlando, esperando el feliz día del retorno a nuestra adorada tierra. Abderrahmán Boudda.
Enternecedor testimonio de lo que ocurre en los Campamentos de Refugiados Saharauis en Argelia. Enternecedor y al mismo tiempo estremecedor.
Yo espero que esto termine y que sea pronto. Ya está bién después de treinta y cuatro años y que no se haya adelantado nada.

jueves, 23 de julio de 2009

Cuando pienso...

Como casi todos los poemas que he escrito sobre el pueblo saharaui, este también es una queja salida de lo mas hondo al pensar en las calamidades de este pueblo. Solo puedo con mí voz elevar mi queja. Solo puedo dejar constancia del padecimiento de los saharauis. Si estas pobres líneas sirven alguna vez para que alguna persona pueda sentir dentro de si lo que yo siento y he sentido, me doy por satisfecho.

Cuando pienso...
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Cuando pienso en las desdichas
de un pueblo que está viviendo
la mas atroz desventura
exiliado en el desierto,
se me encoge el corazón...
se me nubla el pensamiento...
y me duelen las entrañas
con un dolor de destierro.
Cuando pienso que se mueren
con el recuerdo postrero
de la tierra a la que amaron,
la que alumbraba sus sueños...
cuando pienso que se mueren
lejos de su tierra... lejos...
y al mismo tiempo... ¡tan cerca!...
¡Dios! ¡que suplicio mas negro!
A dos pasos pueden verla
y llorarla en su silencio...
al otro lado del muro
que divide en dos sueños.
Al alcance de la mano...
y al mismo tiempo... ¡tan lejos!
Duele el alma de pensar
que el aire que el desierto
les caricia la cara,
viene de allí... de los huertos...
de las playas... de las casas
que dejaron en sus pueblos
llenándoles los pulmones
con la esencia de los muertos
que reposan en su tierra...
las tierra de sus ensueños.
Cuando pienso que se mueren
sin poder volver a verlo...
me sube de las entrañas
como quemándome el pecho
un dolor de arena y polvo...
un dolor que en el destierro
es dolor de nuevas tumbas
que se abren en el desierto.
Es otro mas de los poemas de mí libro: Sáhara ¡por un sueño de libertad!